Siempre termino siendo cornudo con mis novias
Cómo puede ser que teniendo los mejores jugadores de fútbol, bueno los más caros, no podamos ganarle a equipos inferiores…eso pensaba mientras trataba de abrir el vientre a una mujer para hacerle una cesárea, estaba rodeado de mi ayudante, del anestesista, de dos practicantes que miraban, la pediatra, enfermeras, el parto resultó excelente, nació una nena de 3,900kg… hermosa, bien grande, pobre la madre si intentábamos por parto natural ja ja…a la bebé se la llevó la pediatra, las suturas de la operación quedaban a cargo de mi ayudante… que deje casi invisible la costura ja ja ja… fue la última operación del día de hoy, a pedido de un amigo, empresario importante en el área de restaurantes, me tuve que ocupar del parto, es que últimamente estoy haciendo únicamente operaciones de estética, en fin…a lavarnos, cambiarnos y a tomar unos tragos, festejemos que hemos tenido un día normal, no se nos murió nadie, las tetas quedaron hermosas, y las narices perfectas …uso el sarcasmo para tratar que no me afecten las desgracias ajenas,
es jodido decirle a una persona que su hija, hijo o esposa ha muerto… que no pudimos hacer nada para salvarlo, bueno que hicimos todo lo posible pero no resultó…te queda mirando, no sabe si putearte o agradecerte, a veces te abraza y llora desesperadamente, y uno no es de piedra, mierda me acuerdo de cuando le tuve que decir a una madre que su hijito había muerto…me agarró y lloraba desgarradamente sin soltarme, como cinco minutos estuve tratando de no llorar con la mujer…claro que también como hoy, cuando traemos una criatura al mundo, o cuando salvamos a alguien te agradecen y te abrazan, algunos también lloran, pero de alegría…me fui…llegamos en bandada al bar…
Nancy Leguizamón, mi ayudante; Carlos Aguirre, el anestesista; Juan Tortoni médico clínico; Teresa Mastreta doctora clínica; Ramón Tesaro administrativo; Claudia Fonseca pediatra; Josefina Díaz enfermera; Ester Dieguez enfermera; como dije una banda, fuimos a ocupar la mesa de siempre, casi al fondo, grande, para diez personas, ahí nos contábamos las penas, las alegrías, las andanzas, todo, éramos un grupo de colegas, casi amigos, asiduos concurrentes al dichoso bar situado a cincuenta metros del hospital más grande del país…la que empezó con una anécdota fue Ester contó que le tocó un señor con un semejante miembro que la dejó asombrada, y que encima lo tenía hinchado, que parecía “un trapo de piso enrollado ja ja”, que lo tuvieron que operar de próstata…pobre la señora dijo ja ja…a mí no me fue tan bien dijo Josefina, me tocó uno que se cagó y meó, lo tuve que bañar completo ja ja…
Nancy mi ayudante es una morocha infernal, con un cuerpo hermoso, es doctora recibida hace tres años, tiene 29 años, la elegí como mi ayudante primero por su capacidad y después por su físico impresionante, o al revés ja ja…
Teresa, la doctora, es una señora rubia de cincuenta maso, bastante rellena, usa el guardapolvo varios números más grande para que no se le marquen los rollitos ja ja…casada con un político, con tres hijos grandes.
Claudia la pediatra es una muchacha cuarentona como yo ja ja, lindo cuerpo, morocha subida, café con poca leche ja ja…separada, sin hijos…
Josefina y Ester las enfermeras son unas jóvenes de menos de treinta años, Jose es morocha, Ester rubia, las dos tienen un lindo físico, todo en su lugar ja ja…
Los muchachos, Carlos y Juan más o menos de mi edad, los dos casados, pero putaneros a más no poder, no dejan títere con cabeza.
Así mientras degustábamos unos sanguches y unas cervezas pasaron las horas de esparcimiento que teníamos antes de regresar a nuestros hogares…
Me llamo Carlos Rodolfo Squiavi Bermúdez, me dicen Rolo, y firmo como Rodolfo Bermúdez, con mi segundo nombre y con el apellido de mi madre, más adelante voy a contar porqué lo hago…tengo 37 años, soy médico cirujano, trabajo en el hospital más grande del país, y en varias clínicas privadas, por mi capacidad he logrado hacerme una pequeña fortuna, haciendo cirugía estética, mido 1,90m, soy rubio de ojos verdes, bien lindo diría mi abuelita si la tuviera, practico todo tipo de deportes, especialmente natación, baile y artes marciales y la diosa fortuna me dotó de un instrumento sexual bastante aceptable ja ja y según dicen lo sé usar ja ja…
Hace muchísimo.
Cuando era una criatura no tardé mucho en comprender por qué mi hermana Dora, diez años mayor que yo, y mi hermana Rosa, doce años mayor que yo, me decían “el comprado” …mi padre Francisco Squiavi, un coronel del ejército, me compró directamente en el exterior, no pudo seguir intentando buscar el varón después de dos hijas ya que mi madre, Graciela Bermúdez, profesora de nivel superior, quedó estéril desde el nacimiento de Dora, tuvieron que sacarle los ovarios…
Mis hermanas me hacían llorar todo el tiempo, me trataban mal, ellas no aceptaban mi llegada a la familia, encima era oficialmente hermano de ellas, mi padre hizo que se registrara como nacido de mi madre…yo ya más grande, cuando pregunté sobre mis verdaderos padres me respondieron que no sabían ni quienes eran, que el trato lo hicieron con uno que la policía mató por ladrón, o sea que ni investigando se podía saber…
El tema es que cuando tenía cinco años, para que no me siguieran acosando mis hermanas mi padre tuvo la feliz idea de ponerme en un internado, uno bueno, de primer nivel, pero internado al fin…creo que mi madre vino una vez a verme, mi padre dos, mis hermanas nunca…
Practicaba todo tipo de deportes, varios idiomas, una educación especial, bailes, parecía que me preparaban para ser un príncipe ja ja…
Cuando terminé la primaria, tuve que ir, obligadamente a la casa de mis padres, el internado iba a ser reformado totalmente, todos los chicos tuvimos que salir y además no tenía secundario, fue mi último año, no volvería más… aunque los demás años de diciembre a febrero no tenía clases, nunca me buscaron, ni pidieron que vaya a visitarlos…
Tenía once años, era bastante desarrollado, casi uno sesenta medía, con un cuerpo bastante marcado, fruto de la infinidad de deportes practicado, especialmente la natación…
Me esperaban los cuatro, hermanas y padres, en la escalera de subida a la mansión, siii la mansión, era una construcción tipo palacete francés, con varias habitaciones, cocinas, comedores, baños, biblioteca, salón de música, una impresionante casa…atrás había una hermosa pileta de natación, un quincho y parrilla…
Mi padre me saludó con un apretón de manos, le gustó que fuera resistente, mi madre y hermanas con un beso en la mejilla…
Dora gritó_ Lucy!!! apareció una preciosa rubiecita, tendría unos dieciocho o diecinueve años, lindo cuerpo, bueno para mí todas las mujeres tenían lindo cuerpo, si no veía hembras casi por ningún lado ja ja…
Me dejaron solo con Lucy, ella agarró mi valija, se la cambié por mi mochila y la seguí, mirando ese hermoso culito hacia mi dormitorio…
Grande, muy grande, con una cama señorial, ventanales inmensos, baño espectacular, todo me parecía grandísimo, también, acostumbrado a mi cuartucho en el internado…dejé mi valija sobre la cama, Lucy puso mi mochila a su lado…
_Quiere que le ayude a desempacar señorito…
_Lucy, mi nombre es Rolo, así cuando quieras hablarme decime así…
_No puedo hacer eso señorito Rolo, me echarían enseguida…
_Bueno cuando estemos solos me decís Rolo…
_Está bien…
Y con mucha parsimonia fuimos acomodando lo poco que traía en un ropero impresionante por lo grande, sobró un montón de lugar…
_A las catorce horas baje a almorzar Rolo…
_Ok…
Cuando me recosté me puse a pensar sobre la diferencia que era mi vida comparada con la de mis hermanas, yo en un internado todo el año, ellas paseando por todos lados…y que buenas estaban, tanto Dora como Rosa tenían unas buenas tetas, hasta mi madre no se salvó de mi mirada libidinosa…es que me están gustando mucho las mujeres ja ja…y estoy cansado de tantas pajas…y los lindos cuerpos que tenían las tres, se notaba que hacían ejercicio…hasta mi padre no tenía nada de gordura…
Cuando bajé a almorzar iba vestido con un pantalón corto una remera y en chinelas de goma, es que hacía un calor infernal…
Al llegar a la mesa principal todos se dieron vuelta a mirarme, el coronel estaba con un traje militar impecable, y las mujeres con unos vestidos espectaculares, me quedé embobado mirándolos…
_Por lo visto Lucy no te avisó que nosotros consideramos las reuniones familiares siempre como una gala…
No dije nada, qué mierda iba a decir, igual ropa como la de ellos no tenía…
_Ven siéntate aquí dijo el coronel, mostrándome una silla vacía a su izquierda, frente a mí estaba Dora, a su lado Rosa, y en la otra cabecera mi madre Graciela…
Y apareció otra chica, una gordita como de treinta años, trayendo la comida…
_Ella es Juana la cocinera…
_Hola Juana saludé…
_Hola señorito…
Y dale con lo de señorito pensé.
El almuerzo transcurrió con las anécdotas de Dora sobre sus estudios en Estados Unidos, las de Rosa en España, las de Graciela en Italia y las de mi padre por todo el mundo…yo lo único que podría contar es un viaje que hicimos desde el internado a la ciudad para competir en natación, que por cierto gané…
Luego de los postres, Dora me dijo que a las dieciséis horas iban a ir a la pileta si quería venir…asentí…
A las cuatro de la tarde bajé hacia la pileta, con mi short de baño, una remera, con las chinelas de siempre y un inmenso toallón que encontré en el baño…
Ellas, mis hermanas ya estaban dentro del agua… mierda que lindas tetas que tienen…se me paró un poco la pija…
_Vení “comprado” me gritó Rosa…
_Pelotuda llamame Rolo si no querés que te cague a cachetazos entendiste!!! le grité…
Me quedaron mirando asombradas, con la boca y los ojos bien abiertos por mi abrupta contestación…
_Entendiste, volví a gritar…
_Siii, murmuró…
Me saqué la remera y con un clavado me introduje en la pileta…
_Bueno basta de peleas, vamos a disfrutar del agua, veamos cómo nadan ustedes que yo he ganado algunas competencias ja ja…
Pareció que se distendió el ambiente, me mostraron cómo nadaban…para el orto…les acomodé los brazos, las piernas, la cintura, el culo, luego de varias horas disfrutando y tragando agua aprendieron algo de estilos ja ja…la pasamos bien, alguna mano metí, ellas también algo rozaron ja ja…
A la tarde me llevaron a tomar helado a la ciudad, la mansión se encontraba ubicada alejada del radio urbano, creo que había dos o tres casas cercanas…
Por la noche bajé a cenar más o menos vestido decentemente, ni comparación con la ropa que los demás tenían…
Mi padre ordenó que mañana me llevaran a comprarme ropa como la gente…esa ropa que tenía era la que ahorrando las migajas de dinero que mandaba para mi mantenimiento pude comprar…
Y claro cómo no iba a querer ese pantalón, esa camisa, esos zapatos, yo quería todo, mis hermanas hasta me eligieron unos calzoncillos de lo más extraños, con un elefante al frente ja ja…
Tanto Dora como Rosa eran unas mujeres ya bien desarrolladas ja ja, si tenían 21 y 23 años, y conocían todo lo referido al sexo, notaban que andaba caliente en todo momento y parece que me “turreaban”, en principio me molestaba luego le fui dando la vuelta al asunto…con la excusa de mi inocencia les hacía pasar cada momento incómodo que no sabían qué decir y dónde meterse…
_Rolo a vos te gustan las mujeres…
_Siii, y ustedes me gustan muchísimo…
_Pero si somos tus hermanas…
_Nooo que vamos a ser hermanos, no se olviden que yo soy “el comprado”.
_Si tuvieran sexo conmigo las haría gozar intensamente, acabarían varias veces, se volvería locas de contentas…
Me miraban extrañadas, como dije ya eran mujeres grandes…
Todo lo que les decía lo aprendí de un repartidor que traía los víveres al internado, un muchacho de lo más “callejero” y mal hablado para los alumnos del internado, nos sentábamos en ronda en el suelo a escucharlo, él al tener un público atento nos contaba cada cosa, cómo le iba con las mujeres, la cantidad de sexo que tenía todos los días con diferentes chicas, con señoras, hasta con abuelas, según él nadie se le resistía, y cómo había que tratarlas para que te hicieran caso, un diccionario sexual era…cuando se iba seguíamos en el suelo en ronda y comentábamos que algo sería mentira de lo que decía ja ja…
Continuará...